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Articulo:
Rafael Cuevas Martínez
Juez de canarios de color/FOCDE
Miembro activo CRO/COM
El término fenotipo procede del
griego y significa "la forma que se muestra", pues hace
alusión a la manifestación externa del genotipo (genes) de
un individuo, es decir, el fenotipo son los caracteres
observables y medibles; si el canario es verde, gris, tiene
rizos, cabeza aplanada, grande, pequeño, etc.
Cuando en canaricultura de color hablamos de fenotipo nos
referimos principalmente al cromatismo del canario. Se trata
de un fenotipo parcial, ya que está determinado sólo por los
genes y factores ambientales responsables de la expresión de
las melaninas, lipocromo y categoría. En realidad, el
término fenotipo, aplicado en un sentido general, también
hace referencia a la morfología, fisiología y conducta.
El genotipo es prácticamente invariable a lo largo de la
vida del canario, mientras que el fenotipo varía debido al
paso del tiempo y la acción de los factores ambientales que
actúan sobre los ejemplares. El medio ambiente (radiación
solar, alimentación, color del sustrato, etc.) puede influir
considerablemente en el fenotipo, ya que genotipos distintos
pueden originar un mismo fenotipo y, al contrario, un mismo
genotipo puede originar fenotipos distintos, esto, al menos,
ha sido demostrado con relación a algunos caracteres, por
ejemplo, dos canarios con el mismo genotipo en cuanto al
factor rojo, manifestarán este carácter con mayor o menor
intensidad en función de su alimentación y factores
ambientales específicos. Dos ejemplares con diferencias
genotípicas en relación al factor rojo, cuando se les
incorpora en su alimentación pigmentantes no selectivos como
la cantaxantina o el carofil rojo, pueden alcanzar la misma
tonalidad cromática, es decir, el mismo fenotipo. Otro
ejemplo, un canario verde mejorará su fenotipo con respecto
al estándar por acción de los rayos solares y los
aminoácidos precursores en la síntesis de melaninas
presentes en su dieta, que permitirán potenciar el color de
acuerdo con su capacidad genética (en el caso del
beta-caroteno). Igualmente, un canario que no esté bien
alimentado no alcanzará el tamaño que sus genes le permiten,
como les pasaba a muchos jóvenes españoles durante la
postguerra civil que por falta de alimentos se quedaban más
bajitos.
El grado de influencia del medio ambiente en la expresión de
los caracteres es diferente, según el tipo de estos, ya que
en algunos apenas influye, y en otros lo hace
considerablemente. Los caracteres en los que influye más el
medio son más difíciles de seleccionar genéticamente que
aquellos en los que apenas influye, ya que nos podemos
llevar más sorpresas en la descendencia en relación a los
resultados esperados.
La edad del individuo también influye en el fenotipo, así un
canario joven no presenta el mismo fenotipo que cuando es
adulto, aunque presente los mismos genes, ya que el paso del
tiempo actúa modificando su fenotipo
En el canario de color podemos hablar de varias clases de
fenotipos en función de las relaciones de dominancia
establecidas entre los genes implicados en esos caracteres:
Fenotipos dominantes. Se deben a la acción de genes que
dominan sobre otros llamados recesivos. Los genes dominantes
se expresan tanto en simple dosis (heterocigosis) como en
simple dosis (homocigosis). En canaricultura muchos de los
genes que conocemos como dominantes, en realidad no tienen
una dominancia completa sobre los recesivos, apareciendo en
los individuos heterocigóticos diferencias fenotípicas en
relación con los homocigóticos. Por ejemplo, un canario
verde, si es portador de dilución (ágata) tendrá un fenotipo
algo más diluido con relación al ejemplar homocigótico,
adaptándose menos al estándar. Otro de los muchos ejemplos
puede ser un canario isabela portador del carácter satiné.
Los apareamientos incorrectos dan lugar a alteraciones
fenotípicas importantes en la descendencia que pueden ir
acumulándose generación tras generación, ayudadas por
intercambios génicos desfavorables, lo que origina mezclas
de genes atípicas y a aparición de fenotipos intermedios o
semiintermedios, cuyo análisis es objeto de este artículo.
Fenotipos semidominantes. Aparecen cuando la expresión de un
gen no domina completamente sobre la del otro gen,
expresándose el gen recesivo en mayor o menor grado. Así
ocurre con el canario mal llamado blanco dominante, ya que
en realidad es semidominante, pues hay una inhibición
parcial del lipocromo amarillo.
Fenotipos intermedios. Aparecen cuando los genes implicados
son codominantes, ya que, al tener la misma fuerza genética,
ambos se expresan por igual en el fenotipo, bien de forma de
forma independiente (canarios píos, que presentan zonas
lipocrómicas y melánicas perfectamente diferenciadas) o
conjuntamente (canarios naranja, al fusionarse el lipocromo
rojo y el amarillo).
Fenotipos recesivos. Se debe a la acción de genes recesivos,
por lo que para expresarse estos deberán estar en doble
dosis (homocigosis) o hemicogosis. Ejemplos: opal, eumo,
topacio.
Para la correcta designación del
fenotipo de un canario de color se siguen unas normas
dimanadas de las Comisiones Técnicas de los Colegios de
Jueces, siendo importante que exista una unificación
internacional de esta terminología, lo que favorecerá el
entendimiento entre los criadores y jueces. La terminología
popular -por así llamarla- está cada vez más en desuso, y
nombres tan expresivos de las características del ejemplar y
utilizados hace año, tales como pizarra, cobre, canela,
junquillo... son usados cada vez menos en sustitución de una
terminología más técnica y común entre los diferentes
países, en la cual abundan los nombres de minerales y
piedras preciosas (topacio, opal, ágata, onix, etc.) ya que,
como todo en este mundo, evoluciona pues nada es inamovible.
Veamos el siguiente ejemplo en un canario lipocrómico:
amarillo mosaico tipo 2 ojos rojos, o también conocido como
lutino mosaico tipo 2. Primero se designa la variedad
(amarillo), a continuación la categoría (mosaico), seguido
del sexo en el caso de los canarios mosaico (tipo 2, que
corresponde a un macho) y finalmente el carácter
complementario (ojos rojos).
Veamos ahora un ejemplo en un canario melánico: negro pastel
alas grises rojo marfil nevado. En primer lugar aparece la
serie melánica (negro), seguido del tipo de melaninas
(pastel), factor complementario (alas grises) y la parte
lipocrómica del canario (rojo marfil nevado), tal y como
hemos visto anteriormente.
La diferenciación fenotípica de los numerosos tipos,
variedades y categorías que aparecen en el canario de color,
cada vez se hace más compleja al aumentar la variedad
cromática de este (son ya más de 350 gamas reconocidas
oficialmente) y la reciente aparición de nuevos tipos muy
similares, en ocasiones, a los ya existentes. La cuestión de
designar correctamente al canario de color resulta más
problemática, aún, cuando los ejemplares presentan defectos
importantes en su manifestación fenotípica, lo que hace más
fácil su confusión con otros fenotipos próximos -incluso
entre jueces expertos- y especialmente en condiciones de
escasa luminosidad, falta de tiempo, imposibilidad de
confrontarlos o de cogerlos con la mano para un mejor
estudio, nervios de examen, etc.
El no acertar en la designación fenotípica de los ejemplares
puede traer importantes consecuencias: apareamientos
incorrectos, desclasificaciones en los concursos por no
estar inscrito en el grupo correspondiente, suspender
exámenes para aspirantes a jueces, pensar los criadores que
le ha engañado el vendedor, quedar como "pardillos", etc.
En otro apartado, a modo de resumen, expondré los fenotipos
donde, por asemejarse más, es más fácil la confusión. En
algunos de estos ejemplos es ciertamente difícil llegar a
diferenciarlos cuando los ejemplares son bastante
defectuosos. Esta lista para algunos criadores puede
resultar excesiva y superflua en algunas ocasiones, para
otros incompleta, en función de la experiencia de cada uno.
He tomado como base un criador medio que lleve varias
temporadas de cría. En otro artículo profundizaré sobre como
podemos diferenciar de manera práctica cada uno de los
ejemplos propuestos.
Entraré de lleno en el artículo ¿cómo acertar en la
designación del ejemplar cuando los pájaros no muestran de
forma típica las características establecidas en el
estándar?.
A veces ocurre que el estándar no es lo suficientemente
preciso o que no esté actualizado. Todos sabemos que por la
selección, gustos de los criadores, cruces adecuados y el
medio ambiente los fenotipos evolucionan en una determinada
dirección, que puede variar de un país a otro. Estos cambios
pueden no quedar recogidos en el estándar de los diversos
Colegios de Jueces, especialmente si son mutaciones
recientes que están en un proceso de evolución más rápido y
hacen que los fenotipos resulten más difíciles de
identificar basándonos en la mera descripción de un estándar
de por sí desfasado. También es poco probable que el
estándar de un país pueda contemplar las difeentes "líneas
fenotípicas" que se siguen a nivel internacional con
relación a un determinado fenotipo.
En otras ocasiones, por determinadas circunstancias, no se
examina en detalle el ejemplar, y confiamos en la primera
impresión visual, que no siempre es correcta y es la que
vale, es decir, que nos dejamos llevar por las apariencias.
En los fenotipos intermedios o casi intermedios, acertar o
no con la opinión de otro criador o juez también es cuestión
de suerte, ya que pueden ser válidas varias opciones todas
ellas correctas y argumentadas, ya que el ejemplar tiene
graves defectos tanto considerando un fenotipo como otro.
Todo dependerá del criterio que se utilice en su
designación.
Para la designación del fenotipo de un canario de color nos
basaremos en el análisis exhaustivo de los tres primeros
apartados de la planilla: melaninas, lipocromo y categoría.
Las características del plumaje, en algunos casos, también
nos ayudará a corroborar el fenotipo (doble intensos, negro
opal, marfil, etc.).
Debemos examinar a los ejemplares de la forma más minuciosa
posible, sin que se nos escape ningún detalle de su
expresión fenotípica. La calidad de la observación la da la
experiencia, la capacidad de diferenciar los distintos
matices de los colores y las condiciones ambientales.
Observaremos los siguientes caracteres para identificar,
posteriormente, de forma correcta el fenotipo de un
ejemplar.
Lipocromo:
-Color del lipocromo. En la máscara, los hombros y el
obispillo se aprecia de forma más nítida al estar más
concentrado, permitiendo una mejor diferenciación entre los
diferentes lipocromos (variedad).
-Luminosidad del lipocromo de fondo.
-Restos de lipocromo en el filo de rémiges y timoneras,
hombros, cejas y pecho.
Categoría:
-Presencia de nevadura, tamaño, forma y zonas de
localización de esta.
-Pigmentación de la cloaca y de los muslos, flancos, zonas
de separación entre la cabeza y el pecho.
Melanina:
-Presencia de feomelanina y localización.
-Interestrías: color, limpieza.
-Tipo de diseño: estriado, escamado u ocelado, pátina o
velo.
-Color del subplumaje.
-Color de los ojos: negros, rojos, diferentes graduaciones
entre uno y otro color.
-Grado de oxidación o dilución del ejemplar.
-Diseño en la cabeza, la espalda y los flancos: alineado,
emborronado, simetría.
-Tamaño de las estrías.
-Concentración de eumelanina dispersa.
-Color y grado de oxidación de las partes córneas.
-Presencia de bandas transversales en las grandes plumas (onix).
-Dilución central en las grandes plumas (alas grises).
-Color del envés de las grandes plumas (opal, onix).
-Restos de melanina en las plumas de vuelo y subplumaje
(melánicos de apariencia lipocrómica).
Etc...
A continuación y con ayuda del estándar, si es preciso,
iremos descartando fenotipos similares, como hace el médico
o el veterinario cuando diagnóstica en nuestro animal de
compañía una enfermedad con cierto parecido a otra.
Confrontar ejemplares en la mano con fenotipos próximos
también nos arroja mucha luz en este tema.
Supongamos que las diferencias fenotípicas entre un ejemplar
intenso y otro nevado óptimos son del 100%, de forma que es
muy fácil su diferenciación por cualquier aficionado; pues
bien, a medida que los defectos cromáticos aumentan en los
ejemplares de dichas categorías, las diferencias fenotípicas
se reducen considerablemente, hasta llegar a ser mínimas,
pudiendo pasar el ejemplar tanto por un fenotipo como por
otro. Si hiciéramos una encuesta entre los aficionados sobre
la categoría de dichos ejemplares, los resultados estarían
muy divididos. Así, cuando el ejemplar intenso es de tan
baja calidad que la nevadura afecta a la mayoría de las
zonas del cuerpo, es fácilmente identificable con un
ejemplar nevado que presente una nevadura muy escasa y
ausente en algunas zonas, ya que las diferencias fenotípicas
entre el intenso y el nevado se reducen considerablemente al
10% e incluso menos. En estos casos de fenotipos realmente
intermedios que decimos: ¿intenso? ¿nevado? ¿falso intenso?
¿semiintenso?... , ya que no hay ninguna normativa escrita
sobre ello. Mi criterio es considerar las relaciones de
dominancia o recesividad que tengan lugar entre los genes
responsables de estos caracteres que se expresan
conjuntamente en el mismo ejemplar y con una proporción muy
similar. Siguiendo el ejemplo anterior, el ejemplar lo
designaríamos como intenso, al ser este gen dominante sobre
el nevado. En estos ejemplares de fenotipos intermedios o
casi intermedios la evaluación del grado de proximidad a uno
u otro fenotipo puede resultar un tanto subjetiva según el
criador, juez que lo inspeccione o condiciones de luz en las
que se realiza la operación, siendo este el criterio que se
suele emplear. Si el ejemplar muestra características de una
mutación que es recesiva con respecto a otra (caso del gen
nevado que es recesivo con relación al intenso), no podremos
decir que el ejemplar tiene un fenotipo de nevado, sino de
intenso, intenso impuro, semiintenso o como lo queramos
llamar, pero intenso a fin de cuentas. Igual razonamiento
podemos aplicar a un ejemplar intermedio entre bruno e
isabela, p. ej., que según dicho criterio lo llamaríamos
bruno, dado el carácter de dominancia, más o menos completa,
del gen bruno (oxidación) sobre el isabela (dilución).
A continuación, como dije
anteriormente, expongo los fenotipos entre los que considero
existe más parecido, y los ejemplares pueden llegar a ser
confundidos si son defectuosos, al no adaptarse al estándar,
estar éste desfasado o simplemente no los observamos bien
por diferentes motivos.Categoría
intenso y nevado
nevado y mosaico
Lipocrómicos
lipocrómico: isabela opal, satiné diluido, ágata ino e
isabela ino.
amarillo y amarillo marfil.
rojo y rojo marfil.
blanco dominante y amarillo marfil mosaico.
Clásicos
negro y ágata.
bruno: isabela, bruno pastel, negro topacio, bruno topacio.
isabela: bruno, isabela pastel, ágata pastel, satiné.
Pastel
negro: ágata pastel, ágata clásico, negro pastel alas
grises.
negro pastel alas grises: negro pastel.
ágata: isabela, negro pastel, ágata topacio, ágata eumo.
bruno: isabela pastel, isabela clásico, bruno clásico.
isabela: bruno pastel, isabela clásico, isabela opal.
Opal
negro: ágata opal.
ágata: negro opal y bruno opal.
bruno: isabela opal.
isabela: bruno opal, isabela pastel, lipocrómico.
Satiné
Isabela clásico, isabela eumo.
Topacio
Negro: bruno clásico.
ágata: ágata pastel, ágata eumo.
bruno: bruno clásico, bruno pastel.
Eumo
negro: ágata clásico.
ágata: ágata pastel, ágata topacio, negro eumo.
bruno: bruno clásico.
isabela: isabela clásico.
Onix
negro: ágata onix y negro.
ágata: negro onix y ágata clásico.
bruno: bruno clásico.
isabela: isabela clásico, bruno onyx |